NUEVA
en la que se da cuenta del cruel asesinato y tres
muertes mas, ocurridas el dia 3 de Setiembre de \
este presente año, en Estremadura alta, provincia ‘ ^
de Cáceres.
Atención, noble auditorio,
y contaré por estenso
el crimen mas horroroso
que los nacidos oyeron.
Sagrada Virgen del Gármen,
os suplico me deis fuerza
y luz á mi entendimiento
y palabras en mi lengua
para poder esplicar
el cruel asesinato
y tres muertes además
que también se ocasionaron.
E! dia tres de Setiembre
de aqueste presente año,
en una venta que está
una legua retirada
de la villa de Trujillo,
pueblo bastante nombrado,
en Estremadura alta
han ocurrido estos casos.
El dueño de dicha venta
se llama Antonio Lozano,
y su muger Juana Perez,’
matrimonio muy honrado.
lisios tuvieron un hijo
los años antepasados
y escogieron por compadres
un tnalrimonio llamado
la muger Maria Cuarlero
y su esposo Juan Gallardo;
era seiUe de inlereses,
o
comerciaban en ganados;
de vecino en dicha venia
habitaron muchos añoí,
iralándose eslos compadres
con mucha amistad y recalo.
La mucha satisfacción
dió lugar de que Gallardo
supiera que su compadre
lenia dineros largos: .
y desde que esto supo,
siempre pensó en robarlo
sin meditar el peligro
que ocasionan estos casos,
oh que maldita avaricia,
causa de lanías desgracias,
que poco estamos conformes
con lo que el Señor nos manda,
roas varaos á la ventera
que otra vez embarazada,
su conqiadre la decía
que en la obligación eslaba
de volver á cristianar
y muy conforme quedaban;
con esto creyó Gallardo
que su gusto se lograra,
á solas con su muger
el proyecto preparaban
para robar los compadres,
mas hay un ángel de guarda
que vigila dia y noche
por la criatura humaiK
la libre del enemigo
y sus malas acechanzas;
por fin se efectúa el parlo
y á otro dia lodos marchan
a ejecutar el bautizo
á la villa ya nombrada,
quedando solo en la venia
la recien parida en cama,
la comadre con preleslo
de cuidarla y custodiarla;
mas conociendo ya esta
que iban lodos retirados,
al pecho de la parida
una pistola ha arrimado,
diciendo: dígame pronto
donde las llaves se hallan,
los dineros que usted tiene
ó aquí con su vida acabo;
quedó la enferma suspensa,
mas luego recobró el habla,
diciendo: comadre mia,
por la Virgen Soberana,
mire bien lo que se hace,
por el agua del Bautismo;
mas la oirá le contesta:
concluya ó le pego un tiro.
Temiendo á la muerte Juana
le dió las llaves .diciendo:
en esa alcoba hay dos cofres
que contienen los dineros;
pronto abandonó la enferma
y en el cuarto se metió,
abre los cofres ligera
y á su robo se entregó;
en tanto que la parida
de la Virgen Soberana
imploraba auxilios,
y li'^er leva nía,
salió-e sin ser sentida
V ya fuera de la sala
cerró la puerta dejando
á su comadre encerrada;
cerró la pueda de calle
y ligera busca y halla
la escopeta de su esposo
y la cargó con dos balas,
en la ventana se puso
á espewr á su marido.
Mas vamos á los compadres
que habiendo ya concluido,
salen del pueblo gustosos,
pero á muy poca distancia
se han encontrado por suerte
una pareja de guardias, •
los cuales se saludaron
pues conocian al ventero, >
éste dijo: acompañarnos,
tumaremos un refresco.
Siguen lodos en reunión,
pero Gallardo temblaba
pues sabia mas ó menos
lo que en la venta pasaba;
le obligó ái decir: compadre
nú ahijado me adelanto
á decirla á mi muger
tenga algo preparado;
usted haga lo que guste,
y como un águila vuela
á la venta, se llegó,
mas cerrada se la encuentra;
advirtió que su comadre
se encontraba en la ventana,
á la cual le preguntó
que su muger donde estaba.
Su comadre le contesta
que la tenia encerrada,
y este le dijo que al punto
la puerta le franqueara;
cuando venga mi> marido
la ventera ha contestado,
y usted tenga la bondad
de esperarse tan en tanto;
mas como el tiempo era corlo,
dijo Gallardo enrabiado,
ó me abre usted al momefilo
ó aquí su hijo le mato,
y viendo que no lo logra
una pierna en cada mano
agarró de la criatura
y la hizo dos pedazos;
luego le dió contra el suelo
otro golpe tan atroz
que le hizo echar los sesos.
Jesús y qué compasión!
la pobre madre que veia
al hijo de sus entrañas
hecho pedazos en el suelo,
su escopeta disparaba,
diciendo: infame alevoso,
aquí con tu vida pagas,
y el corazón del compadre
lo traspasó con dos balas,
cavendo muerto en el suelo
*> I '
en su sangre se bañaba.
Pocos momentos después
la Guardia civil llegaba,
la ventera abrió la puerta
y en los brazos se arrojaba
de su marido y al punto
cayó en tierra desmayada;
lodos miraban la escena
llenos de lerror y espanto,
mientras la pobre ventera
volvia de su letargo.
Cuando hubo vuelto en si
todos le suplican que hablara,
ésta dió cuenta do todo
sin faltar unr palabra:
después les enseñó el cuarto
donde su comadre estaba
abren la puerta y al punto
Maria se presentaba:
al ver la Guardia civil,
dijo con áspero acento,
ya mi marido es cadáver
y yo viva no me entrego;
disparando su pistola
á un guardia civil hirió
y para adentro se melé
cargando con gran valor;
mas el otro compañero
al punto la encañoneado,
diciéndole, date presa;
ella contestó en cargando:
esto que oye el civil,
su carabina dispara
levantándole los sesos,
muerta á sus pies la dejaba.
Oh que cuadro de tristeza 1
gritaba el pobre ventero;
el guardia le dice; pronto
vaya á dar cuenta ligero;
yo quedo aquí de testigo
y resguardo de su casa.
Lozano cogió un
y al pueblo se encani.,q[j
Pronto avisó á la justicia,
al juzgado, escribanos,
y lodos con prontitud
á la venta se han llegado;
quedan todos asombrados,
loman las declaraciones
y satisfechos quedaron;
vieron los cofres abiertos;
un buen lio preparado
de varias prendas y alhajas
y dos mil reales en cuartos*
mas fallando , mas dinero
á Maria registraba
y en un bolso le encontraron
diez mil reales en oro y plata.
Luego la justa justicia,
resúmen de su proceso,
quede libre la ventera
y désele su dinero;
los cadáveres recogen
y sepultura les dieron;
solo me. queda decir
la obligación que tenemos
de pedir todos á Dios
y á su Madre soberana,
nos dé buenos pensamientos
' y nos libre de desgracias:
y después de aquesta vida
que nos dé la gloria santa.
El autor de aquestas lineas
pide perdón por sus fallas.
Don Benilo.=[mp. de Gallardo Valadés.